Archivo

Archive for the ‘Editorial’ Category

Un Juan-ete en los zapatos de Colombia

noviembre 29, 2012 2 comentarios

Jairo Cárdenas

SIN TINTA

En estos días se despertó el sentimiento patriótico de los colombianos tras el fallo -bien fallo– de la corte internacional de La Haya. Los respetables magistrados de la Corte decidieron ceder a Nicaragua más de 160.000 kilómetros cuadrados de territorio marítimo colombiano. Un área donde cabe Antioquia, Vichada y la barriga del recientemente ganador del Grammy Latino Juan Piña. Usted ya se puede hacer a la idea de cuánto perdió Colombia.

Esta decisión desató la indignación del pueblo colombiano, ¡No lo acatamos! Gritaron unos. ¡Hay que reconocer la sentencia! Dijeron otros. ¡Yo sí me dejo quitar los callos! Gritó eufórica Natalia París mientras se quitaba los tacones. ¡Que venga Ortega y me quite el mar si es tan varón! Twiteó el ex presidente Uribe.

Pero mientras que en Colombia nos dábamos golpes de pecho y enviábamos saludos a la señora madre de nuestro excelentísimo señor presidente Juan Manuel Santos, en Nicaragua se prendió la fiesta, el presidente Ortega que acompañaba las uñas que se comía con tragos dobles de tequila, una vez conoció el fallo de la corte declaró día cívico. Dos horas después se le podía ver en el balcón del palacio presidencial con la pantalla de una lámpara en la cabeza, amenazando con lanzarse a la piscina si no le llevaban otra botella. Una fiesta al gusto del presidente y uno que otro vicepresidente que conozco, alcohol, sexo y “aspiraciones”. Aspiraciones políticas, aclaro.

Caricatura El Colombiano

Todo era felicidad en Managua, todo hasta que apareció El Grinch de Santos en televisión, no lo digo por la cara sino por dañar la festividad, en un discurso fluido, propio de las capacidades retóricas de nuestro presidente, dejó entreabierta la posibilidad de desacatar el fallo de la Corte Internacional de Justicia. Daniel no lo soportó, cegado por la ira ordenó enviar toda la flota de la Armada nicaragüense al meridiano 82, tomaría a la fuerza lo que por derecho ahora era suyo. No es por asustarlo querido lector, pero en este mismo momento en el cual usted está degustando este texto rico intelectual y gramáticamente, se acercan al meridiano, a paso lento pero seguro, una flota de cuatro chalupas, dos canoas y un velero que buscan quedarse con el control de las aguas colombianas, ¡Qué miedo!

Ahora, no entiendo por qué la sorpresa del gobierno Nicaragüense. Si países como Estados Unidos y Francia desacatan las sentencias de La Haya ¿Por qué Colombia no puede hacerlo? No somos potencia, es más, hasta de impotencia sufrimos, pero las leyes son para todos, o sino que lo diga el senador Merlano y sus 50.000 votos.

En mi humilde opinión, Colombia debería desobedecer el fallo, pero no ser indiferente con los intereses nicaragüenses. No les daremos los cayos de Quita Sueño y Roncador, pero les podemos enviar los índices de popularidad del presidente Santos, eso le quita el sueño a cualquiera. Y en vez de Roncador, bueno, tengo a más de un alcalde y juez colombiano que cumplen con esta condición.

¿Quiénes son los más felices con el desacato? Los pescadores sanandresanos a los que ya les está saliendo callo en las manos por estar encerrados en casa. ¿Quiénes son los más perjudicados? Los contrabandistas caribeños que navegarían libres por aguas pinoleras, sin la presión que ejerce sobre ellos la política de seguridad del gobierno colombiano.

Lo único cierto es que hoy, San Andrés, Providencia, Santa Catalina, los cayos y el espacio marítimo hasta el meridiano 82, son de Colombia. Mañana, todo puede cambiar y retazo a retazo nos vamos quedando sin la franja azul de la bandera colombiana.

Ernesto Mc Causland Sojo, un gigante del periodismo en Colombia

noviembre 25, 2012 Deja un comentario

SIN TINTA

La madrugada del miércoles 21 de noviembre,  una triste noticia despertó a los colombianos. El hombre que durante gran parte de su vida se dedicó a contar historias en todos los medios de comunicación perdió la dura batalla que libraba contra un cáncer de páncreas, que padeció desde la segunda década de vida.

Ernesto Mc Causland Sojo narró en todas las formas las historias del Caribe, enamorado de esta región del país que lo vio nacer y cuyo nombre dejó en alto.

Ernesto Mc Causland - Fotos El Heraldo

Ernesto Mc Causland – Fotos El Heraldo

La notica de la muerte de Mc Causland tomó por sorpresa a todos los que admiran su trabajo y ven en su obra el ejemplo digno a seguir, ese periodismo que siempre busca ir más allá del lead. Como él mismo lo dijo más de una vez: “Dame un buen lead y moveré el mundo”.

A los 51 carnavales dejó de existir. Ernesto pudo moverse como pez en el agua en la radio, la prensa, la televisión y el cine, además de realizar excelentes documentales.

Con el fallecimiento de este gran hombre del periodismo, muchos conocidos y grandes personalidades del  país hicieron sentir su pesar por la partida del contador de historias.

“La única muerte verdadera es el olvido ¿Quién va a olvidar a Tico Mc Causland?”, dijo el maestro Juan Gossain, quien también resaltó la labor de este gran contador de historias.

SIN TINTA les deja apartes de la última entrevista de Ernesto Mc Causland Sojo, concedida a Gustavo Gómez y algunas imágenes del periodista tomadas de diferentes medios de comunicación y de la página web del desaparecido periodista.

Paz en la tumba del gigante escritor, que habló para el Caribe, con una voz Caribe.

“Me inventé esta mentira para decir verdades”

Hay muchas maneras de conocer a Ernesto McCausland. La más sencilla: viajando a Barranquilla a cumplirle una cita al director de EL HERALDO. Saldrá a recibirlo un tipo enorme que le estrechará la mano con genuina intensidad. También puede uno sentarse a pescar crónicas suyas en los archivos de los más importantes medios de comunicación y leer a McCausland, que es uno de esos placeres económicos que aún reserva la vida para cualquier colombiano.

"EL Tico Mc Causland" - Fotos El Heraldo

“EL Tico Mc Causland” – Fotos El Heraldo

… ¿De cuáles McCausland me dice que es usted?

Paradójicamente somos un apellido que suena muy europeo. Pero aquí en Colombia dirías que somos los McCausland de la Costa. Y, en la Costa dirías que somos de los de Barranquilla. En realidad estamos sembrados en las orillas del Magdalena, a fuerza de las jornadas del abuelo Alejandro, navegante y galán consumado.

Recibió el premio a nombre del periodismo del Caribe. Aceptado. Pero usted es un periodista que desde el Caribe se ‘comió’ al interior. ¿A qué sabemos los cachacos?

¡Saben tanto que saben demasiado! En realidad, de lo que me vanaglorio es de cuántos buenos amigos tengo en Bogotá. Y si algo he disfrutado, es hacer crónicas en Bogotá.

Todo periodista costeño que ronde los cincuenta soñó alguna vez con ser una especie de nuevo Gabo. ¿Se le pasó por la cabeza o por el corazón?

Gabo es el padre y el abuelo de toda una generación. Eso no tiene nada de raro ni de particular. Lo tonto es el empeño, el complejo urbano, con el que muchos pretenden ‘matarlo’, en el sentido freudiano.

Lo digo porque si yo hubiera sido costeño, hubiera soñado más bien con ser Gossaín…

Entiendo que en el interior se les parezcan y los asocien. Pero en el microcosmos Caribe son dos juglares tan geniales como diferentes: el uno guajiro, el otro sabanero.

¿Nos tiramos los cachacos el realismo mágico del Caribe con tanto bombo y tanta alharaca?

Lo bueno del realismo mágico es que mientras más se pretenda desvirtuarlo, más se fortifica. Es parte de su paradoja, de su fortaleza.

… ¿La novela, tarde o temprano, termina siendo el refugio del periodista o hay manera de esquivarla?

Alguien dijo que todo periodista lleva adentro una novela y es ahí donde debe permanecer. Creo que a nadie le viene mal una novela, así sea por una suerte de aeróbico.

Nunca he visto que la entierren, ¿pero será verdad que se murió ‘la chiva’?

Claro que no ha muerto. Todos quieren la suya.

… En metros o en centímetros, ¿cuál es la distancia que debe mantener el periodista con el poder?

Debe estar a centímetros del poderoso y a kilómetros de las ambiciones de este.

Además de en las redacciones, ¿hay algún otro lugar confiable para estudiar periodismo?

 ¡La vía pública!

¿Por qué cree que habríamos entendido mejor el berenjenal que es este país si los periodistas lo hubiéramos abordado más en son de crónica que de reportaje o noticia?

Porque seríamos más integrales, más sinceros, en el relato.

¿El cronista que abusa del melodrama tiene futuro como cineasta?

Amo tanto mi nueva película, el documental Eterno nómada, que me convencí de que el melodrama no es aquí una debilidad, sino una fortaleza.

… ¿Por qué cada vez caben menos las crónicas en los medios, si ahora son virtuales, y en Internet cabe hasta una colección de catedrales medievales?

La crónica es sumamente generosa en cuanto a su maleabilidad. Es material apto para adaptarse y transformarse. Estamos en mora de generar una crónica muy concisa, y a la vez muy potente, para los nuevos retos. ¿O qué tal una crónica de 140 caracteres para Twitter? Son los pelaos los llamados a esta tarea. Eso sí, leyendo previamente a los maestros del oficio, desde la misma poesía griega.

Listo. Ármese ya una crónica de su vida en menos de 140 caracteres. Adelante…

“Me inventé esta mentira para decir verdades”.

Categorías:Cultura, Editorial, panorama, Todos Etiquetas: ,

El Fracaso de los Correos

octubre 20, 2012 2 comentarios

Editorial

SIN TINTA

 Un día de estos tendremos que enterrar a los servidores de correo electrónico. Quizá sea por que ya no dan abasto porque por lo general los tiempos cambian y las necesidades también. Dicho esto, se puede imaginar el desarrollo  de un día en el mundo sin ningún servidor de correo en la web. Sería absurdo pensar que todos los seres humanos tendrán dispositivos móviles con conexión a internet donde estos mismos manejasen redes sociales y las usen con fines meramente institucionales.

El caos se ve venir. Hace pocos se dio la novedad de que Hotmail (el servidor con más cuentas actualmente) iba  a desaparecer y tenía que clonar sus cuentas a un reformado Outlook.  A partir de allí sus usuarios tendrían la opción de seguir con la antigua interfaz o probar el nuevo correo realizado con fines más comerciales y competitivos respecto al segundo proveedor de correos del mundo: el magnate Gmail.

Quizá el peligro esté surgiendo por el auge inmediato de las ya conocidas redes sociales y sus facilidades de acceso, todas las aplicaciones que contienen y demás. Pero esto no quiere decir que los correos electrónicos estén destinados al fracaso. El ejemplo más claro ha sido la sentencia de los medios impresos desde la llegada de la internet. Es evidente la reducción de la prensa escrita, pero todavía vemos medios de esta categoría que han incursionado en  la era digital, y que  más que reducir su producción se han transformado para poder llegar de cualquier forma a sus lectores. En ese caso, no es preocupante que las redes sociales tengan tanto apogeo, lo importante es que los medios o cualquier servicio web existente responda a las necesidades inmediatas de los usuarios.

Categorías:Editorial, Ivan Acosta, Todos

TLC con Estados Unidos: ¿Reto o suicidio?

Editorial

El 15 de mayo entró en vigencia el Tratado de Libre Comercio entre Colombia y los Estados Unidos. Este remueve algunas barreras arancelarias y no arancelarias del comercio de bienes y servicios entre los dos países, y comprende beneficios en la importación y exportación de productos agrícolas, como el pollo, el arroz, lácteos, carnes, café, flores, plantas, frutas y hortalizas; productos industriales, como telas, vestidos, cerámica, cuero, calzado, tabaco y cigarrillos, y servicios profesionales de apoyo y reconocimiento mutuo.

Al hablar de reducción de las barreras arancelarias, el ambiente que se crea pareciera ser propicio para el aumento en las exportaciones de productos colombianos hacia el país yanqui. Sin embargo, tal como lo evidencian los opositores del TLC, como el senador Jorge Enrique Robledo, hay muchos elementos que hacen que esta ilusión de florecimiento comercial se haga cada vez más lejana de la realidad.

Uno de los aspectos que más inciden en el éxito del TLC para Colombia, es la infraestructura portuaria del país, que en la actualidad no se halla en las condiciones requeridas para su implementación. Según la experiencia de otros países que han puesto en práctica tratados de libre comercio con los Estados Unidos, los puertos deben ser ágiles y contar con tecnología de punta, que facilite el proceso de importación y exportación, tecnología que apenas el puerto de Cartagena ha logrado implementar parcialmente.

De los cuatro puertos que tiene el país, ninguno está lo suficientemente equipado como para enfrentar la cantidad de productos que deben enviar y recibir apenas el tratado entre en total funcionamiento. Y algunos, ni siquiera tienen las capacidades para cambiar dichas condiciones.

El puerto de Cartagena, que es el más eficiente del país, siendo el más rápido en cuanto a cargue y descargue de contenedores, se enfrenta a problemas de sedimentación u ampliación de sus vías de acceso; el puerto de Santa Marta no tiene problemas de sedimentación pero no puede ser ampliado debido a que se encuentra en un extremo de la bahía; el puerto de Buenaventura y de Barranquilla tienen serios problemas de sedimentación yd e organización en sus servicios. Y todos tienen falencias en el control aduanero.

De esta manera, los exportadores colombianos que decidan y tengan suficientes recursos para enfrentarse a los controles sanitarios, que sí son estrictos, y aumenten su producción para ir de cara al TLC, se encontrarán con un verdadero embotellamiento en los puertos marítimos, producidos por alguno u otro de los problemas ya mencionados, que le provocarán más costos, y por supuesto le supondrán menos ganancias.

Iniciar un tratado de libre comercio como el que está siendo implementado en Colombia desde hace tres meses, sin la infraestructura ni la protección de empresas locales óptimas, resulta -como lo vienen diciendo economistas y analistas políticos colombianos desde que se propuso la idea en el país- un suicidio para la industria colombiana, que  deberá enfrentarse al gran pez estadounidense en condiciones de desigualdad.

Los optimistas, que casualmente resultan ser miembros de la cartera presidencial, como el exministro de transportes, o el exministro de agricultura, sortean todas las complicaciones asegurando que son estas las que obligarán al país a solucionarlas de raíz, para poder aprovechar una oportunidad comercial tan importante como el TLC.

Pero, y si, como ya es característico en Colombia, no logramos arreglar las vías, optimizar los estándares de calidad en la producción de carnes y lácteos, o ampliar las vías de acceso a los puertos del país, antes de que se venga encima toda la oferta y la demanda país yanqui.

¿Lograrán el Gobierno y los empresarios colombianos sortear las dificultades de infraestructura antes de que estas empiecen a reflejarse en sus ingresos? Queda faltando, en la declaración del exministro  de transporte Germán Cardona Gutiérrez, especificar si el TLC jalonará la infraestructura en Colombia, antes o después de que nuestras empresas estén en la completa ruina.

Dependiendo del sistema

Editorial

Nos encontramos en una época en la que no solo las palabras destruyen imágenes, también los clicks nos trasladan a diferentes partes del mundo.  Si pensáramos un momento la vida sin los sistemas cibernéticos que soportan economías de paises enteros, así como la comunicación entre los mismos, el primer concepto que nos podría describir esta situación sería el de caos, seguido de colapso mundial, y quién sabe si el de inutilidad humana. Y esto porque dependemos del sistema.

Debemos aceptar pues, que para sacar el más mínimo documento necesitamos de “El sistema”; cuando accedemos a él de manera inmediata alabamos su rapidez y exhaltamos su existencia. Pero cuando falla o no está disponible en los bancos, en el supermercado, aeropuertos o en la registraduría, por citar algunos ejemplos, nuestra mente lo degrada a tal punto, que preferimos en esas ocasiones que ciertos trámites continuaran de manera arcaica (legajados, a máquina de escribir, y con miles de copias de papel viejo).

Si nos bloquea el sistema, intentamos buscar excusas, hablar con alguien para que nos haga el favorsito. A veces funciona, pero en la mayoría de los casos sufrimos las consecuencias de esta era digital.

Pero en una sociedad cartagenera, perteneciente a un país como Colombia, donde el presupuesto anual del distrito es despilfarrado en menos de seis meses, debemos seguir aguantando las falencias de “El sistema”, por que ya no hay dinero que invertir en tecnología. La plata se nos fue en apariencias y en licitaciones dudosas. Que junto a los bajos niveles de acceso a la red que tiene el departamento de Bolívar, se conjugan para crear un ínfimo retraso en comparación con otras zonas del pais que no producen tanto económicamente, pero que tecnológicamente se encuentran mejor. A esperar se dijo.

Categorías:Editorial, Todos

De delitos y penas

Editorial

De primicia en primicia vamos. Menos de 24 horas después de que el Fiscal General de la Nación ordenara la libertad del exdiputado del Valle, Sigifredo López, por falta de contundencia en las pruebas que había en su contra, el presidente Juan Manuel Santos revela un mensaje de correo electrónico en el que se “ordena” su asesinato por parte de los miembros de las FARC.

Esta última noticia, que el presidente dio durante su encuentro con los indígenas del Cauca, en la que además solicita a los colombianos que le apoyen para acabar con el conflicto armado colombiano, sale a la luz en medio de una crisis de las instituciones del Estado, a partir de casos, precisamente, como los del conflicto en el Cauca, la crisis de la Salud y el proceso penal en contra de  Sigifredo López.

Surgen entonces dos dudas: ¿El presidente intenta mermar la cantidad de noticias cuestionadoras sobre los funcionarios del Estado? ¿Estará aludiendo Santos al sentimentalismo para recuperar la popularidad que ha perdido los últimos meses?

Es natural, por supuesto, que quiera hacerlo. Un 48% de desfaborabilidad no ha de ser muy agradable para un presidente que pretende ser reelegido. Sin embargo, no será una potencial amenaza de muerte, adicionada con su particular dramatismo suicida, la que llamará la atención de la opinión, después de que el Fiscal General reconociera la inconsistencia en las pruebas por las que se mantuvo privado de la libertad a Sigifredo López durante tres meses, y por las cuales también, fue desestimado su buen nombre y su honra.

“He recuperado mi libertad, ahora falta que me devuelvan la honra” declaró Sigifredo López después de haber sido liberado del grillete electrónico, en su casa de Cali. Y tiene razón López al hacer dicha solicitud, pues más allá de la supuesta libertad que hoy ostenta, no podrá disfrutar de ella hasta que quede totalmente desvinculado del secuestro y muerte de sus propios excompañeros, los diputados del Valle asesinados en cautiverio por las FARC en el 2007.

Pedir entonces a los colombianos, apoyo para acabar con el conflicto, resulta hasta irónico, pues es precisamente López una víctima de ese conflicto, y además de haber sido víctima de las FARC, vuelve a ser víctima, pero esta vez del mismo Estado. Hay que reconfortar a Santos, sin embargo: el día que Sigifredo López reciba de vuelta su honra perdida, y cuando los indígenas de todo el país sientan respetadas sus tierras ancestrales, ese día quizás, la gente pueda sensibilizarse con su drama presidencial.

Categorías:Editorial, Todos