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Pescador de Sueños

Redacción

SIN TINTA

“La ciudad es más que lo que nos venden, más allá de las murallas, fuertes, plazas y parques,  Cartagena  encierra los rostros de personas que se convierten en parte del paisaje que se vende en el exterior y que la convierte en una ciudad de ensueño. Dentro y fuera del Centro Histórico, la imagen de estas personas se plasma en nuestra mente, por eso queremos conocer la historia que hay detrás de su rostro”

Fermín Gómez Acevedo

54 años

Pescador.

La   silueta de un hombre de tez bronceada y cabello gris llega a las playas de la Tenaza, sobre la Avenida Santander a las 4 de la mañana. Su nombre es Fermín Gómez Acevedo, y llega a dedicarse a la pesca, oficio que con el paso de los años se convirtió en su mayor pasión.

Lo primero que hace, es compartir junto a los otros pescadores las historias de la ciudad, tomar un café y preparar sus herramientas para embarcarse en su viaje diario hacia las profundidades del Mar Caribe.

La vida de Fermín parece estar realizada,  sabe que si atrapa cien pescados, de ellos sale la comida de su familia, porque cuando llega a su casa en Fredonia, sector del barrio Olaya Herrera, “donde el agua llega con sed”, lo esperan sus dos hijos menores y sus siete nietos, con una sonrisa que lo alimenta para seguir adelante.

Cuando tiene listo su nylon y su anzuelo número 11 y una caba llena de carnada, para engañar a su presa, Fermín se  persigna, para que Dios sea su compañero de lancha, se deja llevar por la brisa y se adentra en la inmensidad de su maestro: el  mar.
Sí, el mar ha sido su única escuela y aunque en principio no era lo que quería para su vida, su padre le enseñó y transmitió el gusto por él. Desde los 12 años, sus días transcurren entre la pesca y el comercio de especies marinas.

Hoy, Fermín parece golpeado por los años, su piel  muestra las primeras arrugas y el cansancio de la extenuante rutina se hace evidente en su caminar, pero con el tiempo le ha tocado aprender a amar la pesca y ejercer este oficio bíblico, lo alimenta cada día más y le enseña a conocer todas sus particularidades. Para él, la pesca más que una forma de trabajo, es una actividad que alimenta sus sueños y los de su familia.

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  1. Laura Gónima
    noviembre 13, 2012 en 12:44 am

    Me gusta, aunque al inicio me pareció un poco común, al final me enganchó.

  2. noviembre 14, 2012 en 2:56 am

    Qué lindo y a la vez, no sé, un poco como triste.
    Me hizo pensar en el documental de Guillermo Prieto LaRota ‘Fantasmas en la Ciudad de Piedra’

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